El mundo está atravesando una profunda transformación, sea desde un punto de vista medioambiental, social, económico, tecnológico, científico y espiritual. Ahora bien, ¿Cómo podremos acompañar este cambio y darle sentido? ¿Cómo queremos vivir personal y colectivamente? ¿Cómo podemos tender hacia la construcción de economías y sociedades más sostenibles, inclusivas y equitativas?

Hoy me gustaría abordar con Joan Bosch, médico especialista en cirugía general, el impacto de las circunstancias vividas en el tratamiento de la información por los circuitos del cerebro. Con más de 45 años de experiencia y siempre muy interesado en la salud propia y de los demás, Joan aspira, como diría Karmelo Bizkarra 1 , a vivir y a ayudar a vivir. ¿Cuál es el impacto de esta epidemia del miedo en nosotros? Hemos podido experimentar, en los países donde el confinamiento ha sido más estricto, el uso de esta herramienta mortífera que es el miedo. A las víctimas del coronavirus se les suman todas las víctimas colaterales que han fallecido por otras causas: personas que fueron condenadas a no tener tratamientos médicos; personas privadas de la vida familiar o por el contrario, expuestas a la violencia intrafamiliar; personas mayores condenadas a morir solas por razón de edad. Podemos mencionar también la agravación del hambre en el mundo, el incremento de las desigualdades en el aprendizaje de los niños, una ola de problemas de salud mental que está generando un aumento de depresiones, suicidios, etc. Bajo el efecto del miedo, nuestro sistema inmunitario se debilita día tras día. Resulta indispensable, ahora más que nunca, volver a un enfoque holístico de la salud para reconectarnos con nuestra capacidad de auto-sanación, para reforzar nuestro sistema inmunitario innato y mantener la homeostasis (equilibrio que se produce en un medio interno gracias a una serie de mecanismos de autorregulación).

“No existen enfermedades, sino enfermos. Igualmente no existen saludes sino salud.” Joan Bosch

Tal y como lo resume Annie Marquier 2 en su libro El maestro del corazón, « todo lo que percibe a través de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) se transmite al cerebro, a un lugar denominado ‘tálamo’. Y, desde ahí, según su estado de conciencia, la información captada podrá tomar diferentes caminos, correspondientes a distintas partes del cerebro». En efecto, nuestras reacciones, sean físicas, emocionales o mentales, dependen del nivel de conciencia en el que nos encontramos porque es ése el que determinará el circuito utilizado para tratar la información.

Aunque sea controvertida, la teoría del cerebro «triuno», desarrollada por el neurobiólogo D. Paul MacLean en los años 1950-1960, permite distinguir tres cerebros: el cerebro reptiliano, el cerebro límbico y la neocortez. ¿Cuáles son las funciones de los dos últimos? Por una parte, tenemos el sistema límbico con la amígdala cerebral donde se analiza la información de manera rápida con el objetivo de poder asegurar nuestra supervivencia física. Activa memorias de modo inconsciente y automático y remite a los principios básicos de supervivencia desarrollados por los hombres de las cavernas en relación con el miedo, el instinto de reproducción y la protección del territorio. Por otra, destaquemos el papel del córtex o corteza cerebral que analiza con más claridad y objetividad lo que ocurre sin carga emocional y que, aunque trate la información más lentamente, tiene la capacidad para crear de manera libre a partir de una decisión consciente. ¿Cómo las circunstancias excepcionales que hemos vivido han podido impactar el desarrollo de estas dos partes? ¿Cómo podemos reequilibrar el uso de estos circuitos gracias al papel fundamental del corazón, donde se halla un sistema nervioso independiente, específico y bien desarrollado? Hemos descubierto que el corazón contiene, en efecto, más de cuarenta mil neuronas, tantas como las que tienen algunas partes del cerebro, a lo cual se añade una compleja red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo.

¿Cómo definirías los enfoques de la medicina tradicional y de la medicina alternativa?

El problema actual de la medicina alopática reside en las malas enseñanzas recibidas en las facultades de medicina, puesto que se adiestra a los estudiantes en enfermedades y no en salud. Mi profesor de patología, de los pocos que se salvan, decía que no existen enfermedades, sino enfermos. Igualmente no existen saludes sino salud. Por otra parte se estudian los órganos del cuerpo por separado sin tener en cuenta que todo es uno y ahí nacería la medicina integrativa holística donde cada órgano funciona en relación con todos los demás.

De médico tradicional a médico holístico…

Ante esta situación y en los últimos 10 años, fui cambiando el planteamiento de mi profesión y me encontré con las terapias energéticas formándome en algunas de ellas, reflexología podal, Reiki, ‘Jin Shin Jyutsu’, técnica metamórfica, y al mismo tiempo me interesé en cronoalimentación, que es la manera más natural de alimentarse respetando nuestros propios biorritmos, y en naturopatía.

Mis pacientes siempre preguntan cómo llegué a mi situación actual, siendo médico de profesión. Y mi respuesta siempre es la misma: encuentro soluciones que la medicina alopática no proporciona.

¿Algunos consejos prácticos para fortalecer nuestro sistema inmunitario?

Pregunta difícil eso de dar consejos sencillos sobre mantener una correcta inmunidad… Aunque realmente pienso que todo consiste en ser felices, sentirnos seguros y compartir un buen entorno social. Para ello, saber manejar el estrés, no preocuparse, no sentir miedo, en fin c,omo diría Emilio Carrillo 3, confiar en la vida. Ahora mismo no es tan sencillo porque el entorno es desfavorable y el plan de vida de la mayoría de las personas no es el adecuado, ya que confunden la felicidad con la riqueza, el consumismo, el poder…

En la práctica aconsejo a mis pacientes las terapias energéticas y técnicas orientales tipo Tai Chi, Chi Kung, yoga, meditación…. y sobre todo respirar conscientemente y tomar el sol. Tu cuerpo hará el resto y tu sistema inmunitario será el correcto.

Existe un principio fundamental, el de la homeostasis (fuerza potente que vela por la supervivencia del sistema y por la capacidad de éste a mantener el equilibrio ante las perturbaciones exteriores), que ha sido totalmente descuidado estos últimos meses.

Tengo muy claro que nadie es capaz de curar, sino que es nuestro cuerpo el que posee las herramientas de autosanación. Nosotros como terapeutas podemos ayudar en el proceso pero la última palabra siempre será del propio individuo.

Respecto a las diferencias y funciones esenciales del cerebro límbico y de la corteza cerebral, ¿qué pasa si la carga de la amígdala (la parte vinculada con las emociones) es muy intensa e invade la parte racional de la mente?

El miedo, con todas sus variantes, nos invade… Pienso que nuestros órganos poseen unas vibraciones energéticas que deben estar sincronizadas, especialmente las ondas cardiacas, las ondas cerebrales, los complejos motores del intestino, las de nuestros músculos. Cuando existe esa sincronía la energía fluye libremente por nuestro cuerpo.

Ejercicio de respiración, coherencia cardiáca: https://vimeo.com/9869582

El miedo es un elemento fundamental del estado de división y separación y sabemos hasta qué punto es fácil manipular a la gente reavivando sus inseguridades. En situaciones de estrés y de miedo, ¿qué podemos hacer para evitar la reactivación del viejo programa y de memorias de peligro y de sufrimiento?

Es muy importante controlar nuestras emociones básicas, miedo, tristeza, estrés, preocupaciones, ira, porque son las que producen los bloqueos energéticos de nuestro sistema. Todo ello muy relacionado con la teoría polivagal de Stephen W. Porges 4, muy recomendable para la comprensión del funcionamiento adecuado de nuestra maquina corporal. Esta teoría sugiere que muchos de nuestros comportamientos y estados emocionales están conectados con nuestro sistema nervioso autónomo.

El mundo actual, en sus aspectos más dolorosos, no es más que la expresión de los mecanismos inferiores de la conciencia, donde el amor y la inteligencia permanecen secuestrados por un conjunto de mecanismos automáticos mentales-emocionales primarios e inconscientes no dominados.

Annie Marquier

Ahora sabemos que entre el cerebro de la cabeza y el del corazón existe una comunicación directa en ambos sentidos y que hay un cerebro en el seno mismo del corazón. El circuito del corazón es un paso más en la evolución humana. ¿Qué lecturas podrías recomendarnos acerca de estas temáticas?

Por supuesto muy recomendable el libro de Annie Marquier, el maestro el corazón, donde queda muy claro el papel de las emociones en el mantenimiento de nuestra salud. Como no, he de citar a Karmelo Bizkarra, a Emilio Carrillo como muy buenos referentes para lograr encontrar el camino correcto del propósito de vida. Estamos en el mundo para cumplir una misión y nos vamos a veces habiéndola cumplida y otras veces no. Con amor y libertad para hacer lo que creemos que debemos hacer y no hacer lo que creemos que no debemos hacer.

El amor no es una emoción. Es un estado de conciencia.

Annie marquier

Entrevista a Joan Bosch, Medicina integrativa

Notas/Notes

  1. Nacido en 1956 en Durango, Karmelo Bizkarra es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco en el año 1979. Actualmente es Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe (Navarra), reconocido como Centro de Salud por el Departamento de Salud de Navarra. Es especialista en Educación para la Salud, en Medicina Higienista y Medicina Psicosomática, así como en técnicas de terapias psicocorporales y autor de varios libros sobre salud, terapia emocional, nutrición y ayuno.
  2. Licenciada en Ciencias Exactas (Matemáticas), investigadora de Economía, profesora en la Sorbona de París, además de licenciada en Música y docente de canto y órgano clásico y electrónico, Annie Marquier dirigió el Instituto de Desarrollo de la Persona en Quebec (Canadá) y es autora de numerosos libros, como El maestro del corazón (Luciérnaga), en el que explica cómo acceder al nivel de conciencia que resulta del cerebro del corazón y expresa las cualidades más elevadas del ser humano.
  3. Economista, escritor (56 libros publicados y más de 500 artículos), conferenciante, Experto Internacional en Desarrollo Local por Naciones Unidas y Técnico de la Administración General, ha desplegado una amplia labor académica, política y de gestión en Desarrollo Económico y Territorial y Hacienda Pública, siendo profesor de diversas universidades españolas y extranjeras, vicealcalde de Sevilla, vicepresidente de la Diputación hispalense y presidente de la Red de la Unión Iberoamericana de Municipalistas. A partir de una serie de experiencias vitales y conscienciales, ha enfocado su atención en la Filosofía, la Historia, y, sobre todo, la Espiritualidad, campos en los que ha impartido multitud de conferencias y talleres y en los que es autor de 21 libros, como Los Códigos Ocultos (2005), Buscadores (2009), Amor: Vida y Consciencia (2012), Dios (2013), Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (2015), etc
  4. Según la La Teoría polivagal, teoría neurofisiológica, psicofisiológica y filogenética enunciada por el Doctor Stephen W. Porges, de la Universidad de Illinois en 1995, gran parte de la conducta social y las emociones tienen importantes condicionantes fisiológicos, los cuales son una consecuencia del peculiar modo en que los mamíferos han resuelto la regulación del sistema nervioso autónomo a través del nervio vago. Porges explica como el sistema nervioso autónomo (SNA) interviene en la regulación de las vísceras, la interacción social, el apego y las emociones. Sus estudios demuestran que el sistema nervioso está formado por dos ramas principales: la simpática que está relacionada con la alerta y la parasimpática que activa la relajación y la calma. Añade que dos ramas diferentes del nervio vago están relacionadas con esa forma única en que reaccionamos ante una situación que percibimos como segura o insegura.

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